
El compromiso es una energía íntegra, como si la naturaleza misma estuviese tomando control de tu destino y mostrándote el camino a seguir. Es en esta etapa que empiezas a entender que el comprometerse es también rendirse.
Nuestra frecuencia se eleva cuando vertimos nuestro corazón incondicionalmente a otro en servicio a lo más elevado. Entre más amemos de ésta forma, más presión creamos dentro de los átomos del corazón de la creación. Eventualmente, todo ese amor causa una ruptura en el tiempo espacio continuo y un evento inexplicable ocurre, el sujeto emerge con el objeto, y lo único que queda es el principio singular.
Richard Rudd.
Mutantes.

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